
Las filtraciones y humedades en cubiertas son una de las patologías más comunes en los edificios de Bizkaia, especialmente debido al clima oceánico húmedo que caracteriza la zona. La lluvia frecuente, la elevada humedad ambiental y los cambios de temperatura pueden provocar deterioros en cubiertas, terrazas y encuentros con fachadas si no se realiza un mantenimiento adecuado.
En Arquinea, estudio de arquitectura en Bilbao, te explicamos cómo identificar los signos de humedad o filtración en tu edificio, cuáles son las causas más habituales y en qué momento resulta imprescindible contar con un arquitecto para abordar el problema de forma profesional.
CÓMO DETECTAR FILTRACIONES Y HUMEDADES EN CUBIERTAS
Las filtraciones no siempre son visibles a simple vista. Muchas veces comienzan como pequeñas humedades o manchas que evolucionan con el tiempo. Algunos signos de alerta que indican un problema de estanqueidad son:
- Manchas oscuras o amarillentas en techos o paredes cercanas a la cubierta.
- Desprendimiento de pintura o yeso, con formación de ampollas o moho.
- Goteras puntuales tras lluvias intensas.
- Aparición de olores a humedad en las últimas plantas o bajo cubierta.
- Desgaste o rotura de tejas, láminas impermeabilizantes o juntas de dilatación.
- Acumulación de agua en zonas de terraza o alrededor de sumideros.
Estos síntomas pueden aparecer tanto en cubiertas inclinadas (de teja o pizarra) como en cubiertas planas transitables o no transitables, muy comunes en comunidades de propietarios.
CAUSAS MÁS HABITUALES DE FILTRACIONES
Las causas pueden ser muy diversas, pero entre las más frecuentes en Bizkaia destacan:
- Deficiencias en la impermeabilización: láminas asfálticas o telas deterioradas, juntas abiertas o mal selladas.
- Falta de mantenimiento: canalones obstruidos, acumulación de hojas o residuos en los sumideros.
- Defectos constructivos: errores en pendientes, mal diseño de encuentros entre cubierta y fachada, o materiales de baja calidad.
- Envejecimiento natural: el paso del tiempo degrada los materiales, especialmente en zonas expuestas a la lluvia constante.
- Condensaciones internas: provocadas por deficiente aislamiento térmico o falta de ventilación, que pueden confundirse con filtraciones desde el exterior.
En muchos casos, la filtración no se origina justo donde aparece la mancha, sino que el agua viaja por capilaridad o por las capas del cerramiento, lo que complica su detección.
MÉTODOS PARA LOCALIZAR EL ORIGEN DEL PROBLEMA
Un diagnóstico acertado requiere experiencia técnica y, en ocasiones, instrumentos específicos. Algunos métodos que emplean los arquitectos y técnicos especializados son:
- Inspección visual detallada del estado de tejas, juntas, petos, limahoyas, canalones y puntos de encuentro.
- Pruebas de estanqueidad en cubiertas planas mediante simulación de lluvia controlada.
- Termografía infrarroja, que permite detectar zonas con acumulación de humedad o pérdida de aislamiento.
- Mediciones higrométricas para conocer el grado de humedad en muros y techos.
- Sondeos o catas puntuales para evaluar el estado de las capas impermeabilizantes y de aislamiento.
Este tipo de diagnóstico técnico es esencial para evitar intervenciones innecesarias o reparaciones que no aborden el origen real del problema.
CUÁNDO CONTRATAR A UN ARQUITECTO
Aunque algunas pequeñas humedades superficiales pueden resolverse con tareas de mantenimiento, hay situaciones en las que es recomendable (y en muchos casos imprescindible) contar con un arquitecto:
- Cuando el origen de la filtración no está claro o afecta a varios puntos del edificio.
- Si existen daños estructurales o afectación de elementos comunes (forjados, muros de carga, cubiertas comunitarias).
- Cuando se requiere una intervención en la envolvente del edificio: sustitución de impermeabilización, aislamiento o reforma completa de la cubierta.
- Si la comunidad desea solicitar ayudas a la rehabilitación, ya que los proyectos deben estar firmados por un técnico competente.
- En casos donde se necesita un informe técnico pericial para seguros o reclamaciones.
El arquitecto no solo identifica el origen de la filtración, sino que plantea la solución más adecuada, redacta el proyecto de reparación y supervisa los trabajos para garantizar la durabilidad de la intervención.
MANTENIMIENTO PREVENTIVO: LA MEJOR INVERSIÓN
La mejor forma de evitar filtraciones es prevenirlas. Un programa de mantenimiento periódico en cubiertas y terrazas ayuda a prolongar la vida útil del edificio y reducir costes futuros. Algunas recomendaciones básicas:
- Revisión anual de cubiertas y canalones, especialmente antes del otoño.
- Limpieza de sumideros y bajantes para evitar acumulación de agua.
- Control de fisuras y juntas de dilatación en terrazas.
- Sustitución de tejas rotas o desplazadas antes de que provoquen filtraciones.
- Comprobación de la pendiente y evacuación del agua en cubiertas planas.
Estas pequeñas actuaciones pueden evitar costosas reparaciones a largo plazo.
En resumen, las filtraciones y humedades en cubiertas son un problema común en los edificios de Bizkaia, pero su detección temprana y un mantenimiento adecuado pueden evitar daños estructurales y gastos mayores.

En Arquinea analizamos cada caso con una visión técnica integral, combinando diagnóstico, proyecto y supervisión de obra para garantizar soluciones eficaces y duraderas.
Si tu edificio presenta signos de humedad o filtración, contacta con nosotros: te ayudaremos a identificar el origen del problema y a planificar la mejor intervención para proteger tu inmueble.

